miércoles, 1 de diciembre de 2010

La pasión del dibujante


Desde que he regresado a la industria del cómic tras un año sabático he vuelto a sentir la pasión por el dibujo. Olor a lápiz decapitado por la guillotina rotatoria, miles y miles de gotas de sudor de goma de borrar alfombrando mi mesa y un folio virgen aguardando que me cierna sobre él. El primer trazo, tan prometedor y tan irrisorio. Cimientos vitales sobre los que edificaré una posible obra maestra. El grafito deja su vago y efímero testimonio sobre el papel antes de ser reciclado. Las sombras que otorgan tridimensionalidad a un cuerpo plano, pequeños detalles que separan la perfección de la mediocridad. La creación más básica y barata que hay. El poder dar forma a las imágenes que tu mente te muestra. Demasiado agitadas para ser dignas de un escrito y demasiado intensas como para quedarse en el limbo de las ideas. Han de ser representadas de forma obligatoria.

Sigo adelante con el cómic que me censuraron tiempo atrás. De forma independiente y sin ánimo de lucro. Únicamente empujado por la pasión que me ata al dibujo. Nada de témperas o pinceles independientes. Solo la fidelidad de un lápiz que jamás trazará una línea que tú no le ordenes previamente. La seguridad pura de saber que todo error podrá ser enmendado por un cuadrado de goma. Gracias Milán. Por tu catedral y tus gomas. En fin, que me voy del tema. Mi cómic va viento en popa. Espoleado por mis ansias de verlo completo y de darle con un canto en la boca a mi antigua editorial. Prometo lectores que si me dan la opción de publicarlo quemaré el inmueble hasta los cimientos. He dicho.

1 comentario:

  1. Ole mi chico, que vuelve a la carga y no de mi TERCER comic ¬¬
    te adoooooooooooro

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